15 de marzo de 2007

Karma y el principio del progreso.

El destino lo creamos nosotros, pero es en base a estamentos que merecemos, y no digo "Merecer" como una palabra más, sino como el sentido de lo que realmente nos sucede.

Usar el término "karma" no estaría mal, lo podría definir como una suerte de "Karma occidental".
Es sabido que el karma (o ley karmática) se refiere a la "causa-efecto" de las cosas, para toda causa o elemento primero, hay un efecto o elemento segundo (o final) que vendrá multiplicado.

En un ejemplo burdo, si nosotros hacemos algo malo a alguien, eso malo (tarde o temprano) nos vendrá nuevamente, y multiplicado (o hasta triplicado). Es una "ley" muy antigua y completamente funcional y más hoy en día, en donde actuar sin ética es normal.

Una vez que realizamos algo malo, nos volverá y no se puede evitar. La ley del Karma es inevitable.

Ahora bien...en pequeñas cosas...se puede vislumbrar como el denominado "destino", no demuestra que hicimos las cosas bien o mal.

Si las cosas comienzan a empeorar, es porque algo de lo que ejecutamos estuvo mal o porque causamos el daño en otro elemento y ese daño volverá.

Cuando uno se comporta correctamente y con ética, la Ley del karma se pone de su lado, y eso se empieza a ver claramente, cuando quienes no se comportaron bien con nosotros empiezan a sufrir las consecuencias, mientras nosotros, paralelamente, empezamos a disfrutar de un progreso rápido y sin límites.

Ahí se manifestó una vez más el Karma.

Puedo afirmar que desde ayer, estoy vislumbrando un futuro, en demasía prometedor.

Esto es Magia, esto es irrefutable.

9 de marzo de 2007

Requiem for a dream (ciclos inconclusos)

¿Requiem para un sueño?

La vida se compone de ciclos. Esos ciclos tienen un gran grupo que es el "Ciclo de la vida", es el "nacer, crecer y morir", a su vez este gran ciclo se divide en otros mas pequeños como por ejemplo el de "niñez, pubertad, adolescnecia, juventud, etc etc", y asi sucesivamente.
Hay también grandes ciclos pero no a nivel "natural" sino "social", como por ejemplo el denominado "ciclo económico".

Para todo hay ciclos. Ciclos a grandes escalas y ciclos a cortas escalas.

¿Pero los ciclos se deben cumplir siempre?

Por supuesto que no. La famosa frase "el destino lo hace uno" es la muestra de que hasta esos grandes o cortos ciclos se pueden variar a decisión de uno mismo o quizás, a decisión de un 3ero si eso se permite.

Los ciclos se dan siempre y cuando quien los vive esté dispuesto a aceptarlos.

El problema surge cuando un ciclo es cancelado por un motivo determinado y más si ese motivo influye directamente en una meta que se tenía.

Las metas son parte de los ciclos, y si los ciclos se cancelan, la meta no se cumple.

Una meta es un objetivo y como todo objetivo se lucha para conseguirlo.
Si esa lucha se ve afectada sea como sea, la persona tiene dos formas de continuar:
- Rendirse por completo y aceptarse derrotado.
- Luchar y llegar a esa meta, para que el objetivo y por ende el ciclo, se cumplan.

Nada ni nadie son suficientes para impedir un ciclo de un ser humano en particular, si se impide, es porque en realidad, el ser humano ese, se dejó bloquear.

La confianza cumple un gran juego en el ciclo. Confianza en uno mismo y en quienes elije para superar ese ciclo. Si esa confianza se ve cuestionada por alguno de los elegidos, es porque en realidad la elección no había sido del todo buena.

Y la inminente pregunta es: ¿Si un ciclo se termina sin que yo quiera, que debo hacer?

la respuesta es tan simple como una palabra:

Continuarlo.